En los términos que promete, cumple. Es un sinfín de acción, un humor brusco y por momentos negro, entre un despliegue de enorme universo de Marvel que llega al fan acérrimo y al casual.
Una colaboración como la de Deadpool y Wolverine es única también por los actores que los interpretan, Ryan Reynolds y Hugh Jackam, que ya lo interpretó a «Lobezno» por primera vez 2008, grandes amigos fuera de pantallas y cuya relación le agrega una plus de expectativa. Pero lo que caracteriza a Deadpool es su perfil de antihéroe con una gran boca para improvisar barbaridades frente a Wolverine, un héroe rudo de pocas palabras.
Después de tantos años interpretando a Wolverine, Hugh Jackman sabe agregarle ese tono de gravedad y profundidad al film porque conoce todas las facetas por las que pasó su personaje. El «héroe solitario», taciturno y con una brutalidad propia que mantiene el código de moral inquebrantable inculcado por Charles Xavier, o Profesor X.
Sin embargo, debe mantener la compostura y la serenidad ante las bromas y comentarios punzantes de Deadpool. Todo esto mientras le regala al fan, que lo sigue hace años en pelis y comics, la satisfacción de volver a verlo en su traje amarrillo inigualable. Para el que tuvo que aguantar un duro entrenamiento físico con 56 años.

Uno de los puntos destacados es el repertorio extenso de personajes secundarios aunque se lo puede tomar entre comillas ya que en su propia narrativa son principales, pero en estos cameos quedan en un segundo plano de gran nivel. Entre ellos está Gambito, interpretado por Chanining Tatum, un personaje de aire misterioso que nunca llegó a ganar gran fama como otros mutantes, pero sí captó a Tatum que logró cumplir su sueño de chico que era interpretarlo. Algo que le agradece de corazón, como mencionó en varias entrevistas, a Ryan Reynolds.
Y el gran personaje de traje rojo inolvidable parece estar hecho para el actor canadiense. Es descarado y auténtico, con un toque de sátira, ve al mundo con una perspectiva ácida y burlona que se potencia con el sarcasmo que a veces bordea lo cómico con lo trágico.
Pero lo que lo separa de todos los demás héroes escritos de cualquier universo, Marvel, DC o el que sea, es que rompe la cuarta pared. Una «habilidad» que llegó a desarrollarse en un cómic donde explica que los demás héroes lo ven hablar a un vacío y le preguntan que hacen y él les responde explícitamente que se dirige a los lectores/espectadores.

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