NEXO UCA

MULTIMEDIO ACADÉMICO

Cámara de Diputados en sesión por la Reforma Jubilatoria

Aires de Santa Fe

«El Estado se ha convertido en el peor alumno»: la lucha docente ante la reforma jubilatoria en Santa Fe

La reforma previsional ha generado una ola de rechazo en el sector docente. La normativa introduce un incremento en los aportes y añade contribuciones especiales, junto con el aumento de la edad y años de servicio necesarios para la jubilación. Además, declara la emergencia previsional, lo cual profundiza la preocupación entre quienes ven afectada su estabilidad tras años dedicados a la educación.

El Once

Una reforma que divide opiniones

La aprobación de una controvertida reforma jubilatoria ha encendido las alarmas en el sector docente, generando una resistencia que se siente en cada rincón de las aulas. En un contexto de crisis fiscal, el gobierno provincial justifica la medida como un salvavidas para la sostenibilidad del sistema previsional. Sin embargo, para los docentes, este «salvavidas» se parece más a una piedra atada al cuello.

Entre las modificaciones más significativas, se establece un nuevo tope a las jubilaciones máximas, que pasa de 32 a 20 haberes mínimos. Además, se introducen límites temporales en las pensiones, un aumento en los aportes jubilatorios, que ahora oscilarán entre el 15,5% y el 21%, dependiendo del salario. Esto deja a muchos educadores preocupados por su capacidad de resistir más años en una profesión que demanda cuerpo y alma. “Nos exigen aportar más, trabajar más años y recibir menos. Es un golpe directo a nuestra estabilidad y futuro,” sentencia Marcela Gómez, docente de secundaria en Rosario, resumiendo un sentimiento que se extiende como una sombra sobre sus colegas.

Voces de experiencia: entre el pasado y el futuro

Silvia Cantoni, quien recientemente se jubiló tras 37 años de servicio, ofrece una perspectiva distinta, pero no menos reveladora: “Yo me retiré con 62 años, necesitando 57. Ahora se piden 60 para las docentes mujeres. No puedo, no debo, ni siento estar en contra. Pero sé que hay colegas para quienes será muy complicado.” Su experiencia refleja las grietas de una reforma que, aunque no impacte a todos de la misma manera, genera incertidumbre y malestar.

Los gremios docentes no han tardado en responder. AMSAFE y CTERA han puesto en marcha un plan de lucha, con movilizaciones y posibles medidas de fuerza para enfrentar lo que consideran un retroceso en los derechos laborales conquistados. Silvina Maujo, con 26 años de docencia, siente que la reforma jubilatoria le ha arrebatado el futuro que había planificado: “Pensaba jubilarme dentro de 4 años, pero no voy a poder por la reforma. Si quiero el 82% me faltan 7 años y honestamente no creo llegar bien. Tengo disfonía hipotónica en las cuerdas vocales, cada vez se me complica más.”

Aires de Santa Fe

Sin alternativas claras

La incertidumbre no solo afecta a los planes de jubilación, sino que también erosiona la moral de quienes sienten que el esfuerzo de décadas en las aulas no es valorado. Federico Fantin, docente de historia, critica duramente la falta de alternativas para financiar el sistema: “Es una lástima que no se exploren otras alternativas, como impuestos o contribuciones extraordinarias a los sectores más ricos. Los trabajadores seguimos generando riqueza mientras nos hundimos cada vez más en la pobreza.”

La batalla por el futuro de las jubilaciones docentes apenas comienza, pero el desgaste ya se siente. “Hay una sensación generalizada, rumiante en el inconsciente de los docentes, que refiere a la exigencia continua, como que nunca alcanza, nada es suficiente. Se pide calidad educativa, cursos con puntaje, responsabilidad, contención para los alumnos, asistencia perfecta, pero en contrapartida aumentan las exigencias. El Estado se ha transformado en el peor alumno, el más demandante y menos cumplidor,” reflexiona María Florencia Bianchi, docente universitaria de Rosario.

Resistir sin rendirse

La lucha por el reconocimiento y la dignidad de la labor docente se ha convertido en un campo de batalla, donde los educadores están decididos a no ceder terreno. Una encrucijada difícil de batallar para el oficio del docente santafesino.

Cta Santa Fe

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