- Introducción
- Accidente inesperado
- El significado detrás de la obra
- La subjetividad en el arte: ¿excentricidad o genio?
En un insólito giro de eventos, un técnico de ascensor del Museo LAM, ubicado en Lisse, Países Bajos, desechó accidentalmente una obra de arte del reconocido artista francés Alexandre Lavet, al confundirla con basura.
Accidente inesperado

El incidente, que rápidamente captó la atención de los medios internacionales, ocurrió cuando el técnico, de reemplazo en el museo, recogió las latas bajo la impresión de que eran desechos dejados por los visitantes. Afortunadamente, la curadora de la exposición se percató de la falta de las latas antes de que fueran desechadas definitivamente. Y tras una búsqueda exhaustiva, logró recuperarlas. Después de un breve proceso de limpieza, las latas regresaron a la exposición, esta vez ubicadas en un lugar más visibles para evitar futuras confusiones. Sietske van Zanten, directora del museo, recordó que el tema de la colección del LAM es “la comida y el consumo”. Según afirmó, el arte que se exhibe en sus salas “anima a los visitantes a ver los objetos cotidianos desde una nueva perspectiva” y, al exhibir las obras en lugares inesperados, se busca amplificar la experiencia y mantener a los visitantes alerta
El significado detrás de la obra
La pieza titulada ‘All the good times we spent together‘ (todos los buenos momentos que pasamos juntos, en inglés), consiste en dos latas de cerveza belga de la marca Jupiler, cuidadosamente pintadas a mano y expuestas en el peculiar hueco de cristal del ascensor del museo. El artista apunta que las latas simbolizan “los recuerdos de momentos compartidos con amigos queridos porque, aunque las noches disfrutando de unas bebidas pueden parecer triviales, en última instancia representan momentos valiosos de conexión”.
La subjetividad en el arte: ¿excentricidad o genio?
Muchas son las obras «incomprendidas» en el mundo del arte, pese a la excentricidad del autor francés, como ocurrió en los años 70 con una especie de pizarra con garabatos. Aparentemente sin sentido alguno, aquella pintura al óleo fue vendida por 60 millones de dólares; se trata de «Untitled», del estadounidense Cy Twombly, una elaboración que a primera vista pudo haber sido borrada al parecer dibujada en una pizarra.
Otra de las obras de arte que cualquiera puede catalogar de simple o realizada por un niño debido a su sencillez es «Orange, Red, Yellow», de Mark Rothko, también estadounidense, vendida a coleccionistas privados en 2012 por 86,9 millones de dólares.
Estas son solo algunas de las piezas que despiertan desconcierto y debate entre el público, pero el arte está lleno de situaciones similares, donde el valor y significado de la obra dependen, en gran medida, de la percepción subjetiva del espectador, comentó la fuente.
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